Los alemanes y sus cargas

Juan Carlos Blumberg -imposible ocultar el origen alemán de su apellido-, se hizo conocido hace más de una década a raíz del cruel asesinato de su hijo Axel, que tuvo una gran repercusión en los medios de comunicación, así como la lucha de su padre en procura de justicia. Pero no es ese hecho lo que nos interesa aquí, sino una anécdota que narra el periodista Rolando Hanglin en la siguiente nota y que pone de manifiesto algunos prejuicios que en la Argentina se suelen tener respecto de los alemanes. Dicha anécdota es sólo un ejemplo que ilustra algo que puede advertirse en muchos ámbitos distintos. Por eso es que quiero traer el tema a través de esta nota con la intención explícita de polemizar, y sobre el cual volveré en el futuro.

 

¡Pobre alemán Blumberg!

Por Rolando Hanglin

Un importante comunicador argentino se refiere al ingeniero Juan Carlos Blumberg con el epíteto «¡ese alemán!». En el contexto, la palabra «alemán» está dicha con la carga denigratoria de un insulto, lo que conocemos en otros casos más frecuentes, por ejemplo: «¡Ese judío!», «¡ese gitano!», «¡ese negro de m…!». Está bien, cada uno habla como quiere y piensa como puede.

Hace unos días, el ingeniero Blumberg se reunió con un referente de la protesta social, el sonriente piquetero Raúl Castells. Fue un encuentro armado por una revista de actualidad, aprovechando que uno (¿la derecha?) y el otro (¿la izquierda?) coincidirían en una manifestación.

Durante la charla, el Sr. Blumberg expresó alguna idea sobre el crimen y el castigo, a lo que replicó Castells: » No, ingeniero, ahí está lo que no me gusta de los alemanes; son muy rígidos, muy despiadados. Otra cosa, más cálida, son los italianos, por ejemplo». Blumberg se limitó a responder que los italianos hablaban con las manos y resultaban más expresivos, pero sus excusas fueron rápidamente rechazadas. Se encontró con el racismo antialemán.

Hoy resulta que los nazis fueron solamente alemanes. Qué pena, y qué mentira.

A veces pienso: ¡pobres, los alemanes! Cargan con la cruz de ser los inventores del nazismo y, antes, del autoritarismo prusiano. Por falta de cultura histórica, Castells y otros ignoran que el maestro de Adolfo Hitler fue un simpático italiano que hacía muchos gestos: ¡Benito Mussolini! Porque no hay nazismo, sino nazifascismo. Y es básicamente italiano.

Los auténticos fachos de los años 40 tenían pocos ídolos: Hitler, Mussolini, Franco, Perón. Sí, Perón también. Lo lamento.

En realidad, el nazifascismo fue un movimiento paneuropeo de vasta repercusión: hubo millones de nazis franceses e ingleses, croatas y serbios, árabes y sudamericanos, húngaros y turcos, españoles y hasta rusos.

Hoy resulta que los nazis fueron solamente alemanes. Qué pena, y qué mentira. Por otra parte, las lacras del nazismo (tiranía, genocidio, estado policial, supresión de la libertad, nacionalismo bélico, crueldad inaudita, fanatismo irracional) son compartidas por muchos movimientos sociales, líderes «carismáticos» y héroes de cualquier tiempo.

Es lindo pensar en Alemania como la tierra del trabajo, la perseverancia, la fuerza, la profundidad. Y, sobre todo, como la patria de las ideas. Basta recordar a los creadores del marxismo (Karl Marx y Friedrich Engels), a filósofos de toda tendencia (Wittgentstein, Kant, Feuerbach o Hegel), a los fundadores del psicoanálisis (Freud y Jung), al mentor del nudismo, Richard Ungewitter, y a los que desarrollaron el automóvil, Benz y Daimler.

Es lindo pensar en Alemania como la tierra del trabajo, la perseverancia, la fuerza, la profundidad. Y, sobre todo, como la patria de las ideas.

Cuando un país ha conocido tantas caricaturas del káiser Guillermo, tantos pavos reales que se hacen llevar en carroza hasta la Rural, tantos zonzos dispuestos a afirmar que «la situación es gravísima y debemos proceder manu militari» , cuando uno ha visto el desfile de Fidel Castro (47 años sojuzgando a un país, decretando fusilamientos y dirigiendo la policía), Onganía, Videla, Chávez, Pinochet, Franco, Oliveira Salazar.

¿Por qué no dejan en paz a los alemanes?

(In memoriam Gustavo Ruprecht)

Fuente: Diario La Nación, domingo 01 de Octubre de 2006

2 comentarios sobre “Los alemanes y sus cargas

  1. Pobre Blumberg meses después, mataron en mendoza un chico mochilero, drogadicto, aparentemente en una comisaría por exceso policial. El periodismo lo comparó con el caso Blumberg. El alemán dijo que no era comparable la muerte de un mochilero, drogado, y muerto en manos de malos policías. Que su hijo que era trabajador, estudiante y deportista, De inmediato lo denostaron tratándolo de «racista» QUÉ
    atropello anti alemán!!!!!. Justicia para los dos chicos por igual, pero yo, como padre, tampoco me hubiera quedado callado frente a esa comparación de lo incomparable. Ya dijo Ortega y Gasset » El que busca igualdad entre los iguales es un demócrata, el que busca igualdad entre los desiguales, es un demagogo»

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    1. Sin dudas Blumberg tiene algunas opiniones que no compartimos. De lo que se trata aquí es de poder disentir con una persona en las ideas, pero si establecemos prejuicios y estereotipos según su origen (tal como sucede en esa anécdota contada en el artículo), no sería algo bueno. Dicho de un modo más simple: el problema son las ideas, no el origen, clase social o lo que fuere.

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