Los alemanes en la Conquista de América (Parte 1).

Primera Nota sobre los primeros viajeros germano-parlantes a América (Parte de una serie de artículos sobre el tema)

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Barco de la de Warhaftige (verdadera) Historia de Hans Staden

Hans Staden fue un marino, soldado y aventurero. Si bien en Argentina no es muy conocido, en Brasil se lo conoce mucho más. Esto se debe a sus relatos de viaje, que lo llevaron desde el principado de Hesse -hoy estado federado- a abordar un barco rumbo a Portugal y América. Allí naufragó, en el sur de Brasil, y por 9 meses fue prisionero de tribus indígenas que amenazaban con devorarlo.

Hans Staden fue un hombre particular que vivió en un lugar y un momento particular. Como si la maldición china ¨ojalá que vivas tiempos interesantes¨ haya caído por error sobre su cabeza. De joven participó del primer intento de hacerle frente al Emperador Carlos V del Sacro Imperio: la liga de Esmalcalda (Carlos V fue también Carlos I de España, y sus dominios americanos, italianos y belgas, entre otros).

El Emperador era, sin duda, el hombre más poderoso de su tiempo, y pese a todo su poder, que permitió la conquista de América, no pudo doblegar a la nobleza -pese a haberlos derrotado militarmente- liderados por, entre otros, Phillip von Hesse.

Phillip de Hesse, fue apresado y confinado a Holanda por unos años. Pero el joven Hans Staden, luego de ser derrotado en la revuelta luterana, y al no contar con conexiones tan impecables como su señor, decide también huir a Holanda para luego viajar al Reino de Portugal. En ese entonces, Portugal estaba encaminada en la expansión ultramarina, principalmente por medio de la circunvalación del África, para alcanzar las míticas tierras del Ind (la India) y las fabulosas riquezas de China.

Los marineros portugueses llevaban décadas probando ese camino, conocían las estrellas del hemisferio sur, y se acercaban a su objetivo: sobrepasar el Cabo de Buena Esperanza,y alcanzar el Oceano Indico. Fundaban factorías en la costa, defendidas, como fortalezas, para conseguir esclavos y comercio. Por medio de los esclavos obtenían importante información sobre como encarar una fuerza invasora capaz de conquistar un continente con pocos recursos. Por supuesto, los recursos siempre escaseaban, por lo que siempre eran bienvenidos soldados, armeros, navegantes de otras procedencias, como los alemanes.

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Decíamos, Staden se dirige a Portugal, en ese entonces neutral en el enfrentamiento entre el rey de España y Emperador de Alemania contra sus nobles. Allí, en Portugal, se daban cita los mejores aventureros, aquellos que no tenían nada que perder y mucho que ganar, y se abría una nueva etapa, que dividiría la historia del mundo en dos, como no pasaba desde la caída del Imperio Romano de Occidente.

Staden participó de algunas expediciones al sur de Africa, pero su deseo era conocer América, ¡Y vaya si lo consiguió! Contactado por unos marinos castellanos, se embarca como jefe de artillería de uno de los barcos que tenían por misión llegar hasta el Río de la Plata, navegar por el Río Paraná hacia el Norte y tratar de establecer una posición segura que dividiera las pertenencias atribuidas al Rey de Portugal de aquellas que reclamaba el Reino de Castilla y Aragón (España), que por medio de convenientes casamientos, habían logrado unificar a los reinos más importantes de la península hispánica.

Staden viajó a América por dos meses, y llegado a las costas del sur de Brasil, los barcos encallaron debido a una tormenta. Primero, él y sus compañeros (entre quienes hay que descatar, había 150 germano parlantes tanto ¨Niederländer, Hochdeutscher y Ostreicher (es decir: Holandeses, Alemanes del Norte y Alemanes Austriacos) sobre una expedición de 2000, son recibidos por los portugueses de la zona y allí se mantienen durante varios meses, hasta que un día, tal vez confiado de su suerte, decide salir de la fortificación portuguesa, en búsqueda de un indígena que le habían dado como esclavo. Es entonces que es atrapado por una facción de la tribu Tupí, enemistados con los portugueses pero amigos de los franceses, conocidos por ser caníbales devoradores de enemigos. Creyéndolo un portugués, Hans Staden se encuentra nueve meses cautivo, soportando las humillaciones y el miedo, así cómo siendo testigos de actos de canibalismo. Brinda importante información etnográfica, y su diario termina de cristalizar la imagen del salvaje sudamericano como un Caníbal, desnudo, alejado de toda cultura, civilización y conocimiento de Dios.

Su relato es importante por muchos motivos. Para empezar, es una pieza de etnografía ingenua, sobre la manera de ser y vivir de los indígenas de la zona. Los Tupíes eran un grupo indígena extenso, cuyas relaciones intertribales, de amistad y enemistad, los ponían en contacto, no siempre positivo, con otras tribus conocidas al día de hoy, como los Guaraníes. Otras tribus que habitaban el litoral hacia el sur se han extinto, pero no cuesta imaginarlos como un gran grupo étnico, con elementos materiales como ideológicos propios: los Charrúas, los Pampas, etc. Parecen, todos, haber participado de este macro grupo de comportamientos y creencias similares, aunque los detalles se han perdido en la bruma del pasado.

Como sea, Hans Staden participó tanto de las guerras de religión que desencadenó la Reforma y la Contrareforma. Escapando de eso, se ve envuelto en la mayor aventura humana de la historia: La conquista de América. Durante nueve meses, confundido por un portugués, sus ¨anfitriones¨ amenazan con canibalizarlo de manera ritual. Llevado al límite de sus posibilidades, logra que un barco francés le provea asilo para volver a Europa. Allí compuso su ¨Verdadera Historia¨, obra que hoy no está tan bien vista por la sociedad brasileña, que considera que a partir de sus palabras nacería la ¨Leyenda Negra¨ en torno a los nativos caníbales habitantes de su país. En Argentina, en cambio, pese a haber trabajado para alcanzar el Rio de la Plata, hasta alcanzar el Paraguay, no se enseña absolutamente nada sobre él. Su libro es un documento único, aunque de difícil lectura, que debe ser acompañado por otras obras de consulta -además de hablar un alemán perfecto y algún conocimiento del alemán tardo medieval para no desesperar en el intento.
En sus páginas es fácil entender como, sus historias, excitaron a generaciones tras generaciones de germanos, sobre estas tierras peligrosas pero maravillosas, al sur del Ecuador, habitada por Caníbales malignos por un lado, pero no carentes de Honor por el otro. Un relato muy equilibrado considerando la situación y el estrés que Staden debe haber pasado.

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Nos deja, entre otras cosas, un relato sobre la importancia de la fe en Dios; un Dios que observa desde lejos las aventuras desdichadas de un hombre que está solo, rodeado de infieles. Un Dios que, según los especialistas, mucho tenía que ver con el Dios reformado en contraposición al Dios apostólico romano.

Al regresar a Europa, carente de forma de vida para sostenerse, Hans Staden escribe sus memorias, su ¨Verdadera Historia¨ en honor del Principe Phillip de Hesse, admirando su reinado, admirando la nueva religión que Phillip había adoptado y por haber sido uno de sus principales paladines. Es decir, escribe un libro que pide urgente una pensión para su escritor. Pero que más allá de eso, y sin poder decir, por lejos, que se trata de una obra maestra, si es parte del legado de los germanoparlantes en América, América del Sur, de su historia, que en definitiva es la historia de todos: alemanes hoy, europeos, brasileños, pero también argentinos, españoles, indígenas, americanos. Todos debemos hacer un esfuerzo para que Hans Staden no pase al olvido.

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