Heimat, ensayo sobre un anhelo

Introducción.

Me he propuesto escribir aquí sobre una palabra alemana que parece muy sencilla pero en realidad, a medida que nos adentremos en ella, veremos que representa un amplio mundo pleno de sentidos. Heimat, la palabra en cuestión, es muy significativa dentro de la cultura alemana, central podríamos decir. La encontramos en el habla cotidiana de los alemanes así como en la literatura, el arte, la música y hasta en la política, en forma explícita o implícita.

Heimat no tiene un equivalente directo en castellano, por eso traducirla y sobre todo hablar de lo que representa se vuelve inevitablemente una tarea algo compleja. A los propios alemanes a veces tampoco les resulta sencillo explicarla. Además, a lo largo del tiempo Heimat ha ido adquiriendo distintas connotaciones, por lo que se hace preciso asumir una perspectiva histórica para ver su desarrollo y comprenderla en profundidad.

Trataré de adentrarme en este concepto a sabiendas que una parte de lo que diga puede resultar incompleto y discutible; más aún considerando que sólo estando lo suficientemente sumergido en el ámbito cultural alemán uno puede captar mejor su sentido. Y también ensayaré algunas reflexiones que entre otras cosas darán cuenta de su vigencia e implicancias en el mundo actual.

A lo largo del texto utilizaré la palabra Heimat sin traducción al castellano para conservar su singularidad y asignándole el género masculino, ya que me parece más adecuado por su sonoridad que el original femenino. Pero en las citas utilizaré la traducción que a mi parecer se ajuste más al sentido del texto original.

La explicación convencional que ofrecen los diccionarios se refiere a Heimat en términos de país, región o lugar natal; también del lugar donde uno creció o vivió un largo tiempo. Muchas veces Heimat es traducido como «patria», aunque ésta tiene una mejor correspondencia con el término Vaterland. Heimat señala sobre todo una relación de pertenencia, de modo que no es tanto el lugar sino los sentimientos e ideas asociados a él lo relevante en la definición. En otras palabras el Heimat es el terruño, aquel lugar que es percibido como hogar (Heim), lo que le da un sentido afectivo y existencial.

Por lo tanto, no se trata de algo que uno pueda señalar en el mapa sin más. El sentido de Heimat -al menos su sentido clásico, ya veremos cómo fue evolucionando- no podría ser aprehensible si no reparásemos en la fuerte asociación existente entre tres categorías fundantes: el espacio, la comunidad y la tradición. Éstas dan origen a las varias dimensiones desde las cuales puede ser abordado, como lo espacial, lo temporal, lo social y lo cultural.

I.

Es en el siglo XIX donde la palabra Heimat comienza a adquirir el espesor cultural, ideológico y político que la ha acompañado desde entonces. Lo hace bajo el impulso del romanticismo, en un contexto donde la vida rural comienza a entrar en crisis con la incipiente industrialización. 

Conviene recordar que el movimiento romántico a grandes rasgos surge como una reacción a los cánones universalistas y racionalistas de la Ilustración, por eso es muy propio de él por ejemplo la exaltación nacionalista de lo que se dio en llamar Volksgeist, el «espíritu nacional», que hacía referencia a los rasgos que caracterizarían según esta visión a cada pueblo en su individualidad.

1. In der Fremde
Aus der Heimat hinter den Blitzen rot,
Da kommen die Wolken her,
aber Vater und Mutter sind lange tot,
es kennt mich dort keiner mehr.

Wie bald, ach wie bald kommt die stille Zeit,
Da ruhe ich auch, und über mir
rauscht die schöne Waldeinsamkeit,
und keiner kennt mich mehr hier.

1. En la Lejanía
Desde mi tierra natal, tras rojizos relámpagos
llegan las nubes,
pero padre y madre han muerto hace tiempo.
Nadie me conoce allí.

Pronto, muy pronto, llegará el tiempo silencioso
en el que yo también reposaré, y sobre mí,
susurrará la hermosa soledad del bosque,
y nadie me conocerá aquí.

Del ciclo de canciones Liederkreis op. 39 (1840)
Música de Robert Alexander Schumann
Poema de Joseph von Eichendorff

En la literatura de la época son frecuentes las referencias al Heimat aunque no necesariamente se use dicha palabra ni se aluda a él en forma explícita. Así, la figura del viajero, del caminante (Wanderer), cobra importancia en la medida que permite desarrollar temas como la despedida y el sentimiento de nostalgia o añoranza (Heimweh) que surge con el distanciamiento.

La cultura popular por su parte fue vista como expresión auténtica de la identidad nacional. La recopilación de cuentos y leyendas de tradición oral (Märchen) realizados por los hermanos Grimm, o de canciones populares por parte de Clemens Brentano y Achim von Armin (Des Knaben Wunderhorn), son producto del interés que suscitaba aquello que mas adelante fue denominado folklore. De modo similar también fueron objeto de interés y estudio la literatura medieval alemana y la mitología germánica. En estas últimas se basa la mayor parte de los dramas musicales de Richard Wagner.

Las artes plásticas, entre tanto, no escaparon a esa preocupación en torno al Heimat como depositario de la cultura e identidad nacionales. Se trate de un paisaje idealizado, como en el arte de Adrian Ludwig Richter, o de la dimensión metafísica que éste adquiere en Caspar David Friedrich, volvemos a encontrar muchos de los planteamientos estéticos y temáticos desarrollados en la literatura.

Procesión de boda en un paisaje de primavera-Adrian Ludwig Richter
Brautzug im Frühling (Procesión de boda en un paisaje primaveral), de Adrian Ludwig Richter, 1847. La presencia idealizada de la naturaleza y la tradición (nótense la vestimenta al uso antiguo, la capilla y el castillo), le dan a la escena su carácter romántico, entre otras cosas.  Aquí puede verse una versión ampliada del cuadro.

II.

Los grandes cambios que comenzaron a operarse en la sociedad alemana durante el siglo XIX influyeron cada vez más en la forma en la que se concebía el Heimat. El enorme desarrollo industrial que llevó a la Alemania unificada en 1871 a convertirse en una potencia en pocas décadas produjo un rápido crecimiento de las ciudades. El cambio de vida fue bastante grande para buena parte de la sociedad, ahora integrante del proletariado o la burguesía.

El sistema social y las condiciones de vida que se impusieron en el ámbito urbano dieron impulso a reacciones en contrario que se identificaban con una actitud de tipo romántica y antimodernista. Así es como comenzó a desarrollarse hacia las últimas décadas del siglo XIX lo que en términos generales se dio en llamar Heimatbewegung, un movimiento de base nacionalista en cuyo centro de interés estaba el Heimat junto con los valores y las tradiciones asociados a él, así como la crítica a la revolución industrial y sus efectos negativos.

Por aquella época el término Völkisch, un adjetivo derivado de Volk (pueblo) comenzó a ser utilizado con frecuencia. De alguna manera servía para caracterizar al conjunto de ideas y sentimientos en las que el Heimat se hallaba englobado. En un principio tuvo un significado amplio y algo impreciso, pero con el tiempo comenzó a ser utilizado frecuentemente con un sentido político e ideológico más concreto.

En ese contexto aparecen numerosas asociaciones tradicionalistas (Heimatvereine, Trachtenvereine), de historia local (Geschichtsvereine), arte popular (Volkskunstvereine), y otras. Un fenómeno particular surgido poco antes de terminar el siglo y que menciono aquí por su trascendencia fue el movimiento juvenil Wandervogel, que hablaba de una vuelta a la naturaleza y una vida alejada de las rigideces imperantes en la sociedad. Aunque no escapaba al influjo del nacionalismo, en lo esencial tenía un carácter contracultural.

En medio de la ebullición Völkisch de fines del siglo XIX y principios del XX no faltaron en el ámbito cultural, político e intelectual postulados y teorías  de tipo racial o antisemita. No eran en absoluto ajenas al afán por reafirmar una identidad nacional que pretendía a veces justificarse en razón de un supuesto orden natural, aunque las bases científicas que las sustentaban fueran muy endebles.

Oberstdorf Schuhplatter
Un grupo de danzas folklóricas alemanas a principios del siglo XX.

Llegada la década de 1930 estas teorías alcanzaron su paroxismo al evolucionar y convertirse en parte central de la ideología estatal durante el período nacionalsocialista. Con sus particularidades, el nacionalsocialismo hizo suyo también en buena medida el ideario Völkisch para aplicarlo en su programa político, cultural e ideológico. En relación a eso cabe mencionar un término central para el régimen, Blut und Boden (sangre y suelo), que exaltaba la relación del pueblo alemán con la tierra y postulaba un modelo de familia campesina arraigada a su Heimat.

III.

Luego de doce años y una guerra devastadora, la sociedad alemana comenzó a reaccionar en gran medida contra todo lo que se hallara asociado de una manera u otra al nazismo, y la palabra Heimat era una de esas cosas. Sin embargo, no es difícil comprender que, dadas las difíciles circunstancias del país en la posguerra, para los alemanes la necesidad de un Heimat se hizo presente más que nunca. Era imperioso recuperarlo y reconstruirlo aunque más no fuese en la imaginación y los sentimientos.

En las décadas de 1950 y 1960 florecieron los Heimatfilme, que de alguna manera eran una expresión de esta necesidad. Rodados en medio de paisajes idílicos, retrataban en forma sentimental una vida simple, centrada en cosas como el amor o la familia. En esas películas se representaban cosas tales como la dicotomía entre la vida urbana y la rural, o entre la tradición y el progreso.

En cuanto a la música, mientras los compositores académicos buscaban romper todo lazo con las estéticas musicales anteriores -todavía muy influenciadas por la tradición romántica-, en el ámbito popular el estilo llamado Schlager pasó a encarnar en cierta forma la continuidad con los valores tradicionales. Por eso era natural para los músicos de ese estilo incluir a menudo Volksmusik (música folklórica alemana) en su repertorio.

Schön ist die Welt
Escena de Schön ist die Welt (Bello es el mundo), un Heimatfilm de 1957.

El Schlager, aún hoy vigente, tiene como sello distintivo un carácter bastante ingenuo, alegre y optimista. Es una música de gran simplicidad armónica y melódica, cuyos textos con frecuencia desarrollan temáticas en las que la figura del Heimat tiene bastante protagonismo.

Si bien puede advertirse una impronta conservadora en estas manifestaciones de posguerra, la connotación que adquiere Heimat está ahora alejada del sentido excesivamente nacionalista que le había impreso el nazismo. Ahora todo adquiere un tono de añoranza, de nostalgia por un paraíso perdido o lejano, no necesariamente un lugar concreto y existente en la realidad.

Al fin y al cabo, en una película o una canción un hogar representa a todos los hogares. Es más bien una idea de hogar, de tierra añorada, lo que se pone en escena. Así, Heimat se vuelve utopía, término que significa, precisamente, ‘no-lugar’.

Aunque estas expresiones eran muy populares, no faltaron quienes las veían como parte de algo ya superado. Para muchos, la asociación inmediata con el pasado reciente todavía le confería a la palabra Heimat un aura demasiado negativo como para volverla aceptable nuevamente, situación que aún hoy en día subsiste.

Heimweh
Dort wo die Blumen blühn
dort wo die Täler grün
dort war ich einmal zu Hause
Wo ich die Liebste fand
da liegt mein Heimatland
wie lang bin ich noch allein?

Añoranza
Donde florecen las flores
donde los valles son verdes
Ahí estuve una vez en casa.
Donde encontré el amor
ahí está mi tierra natal
¿Cuánto tiempo más estaré solo?

Freddy Quinn, 1956 (fragmento).

IV.

En el presente nos hallamos con un panorama imposible de imaginar décadas atrás y que exige repensar muchas cosas que antes se daban por sentadas. La revolución de las comunicaciones, el continuo éxodo de la población rural hacia las ciudades y las migraciones, entre otros fenómenos, configuran el mundo actual. Así es como la globalización vino a poner en cuestión las identidades tradicionalmente ligadas a la tierra, la idea de patria y con ello la propia concepción clásica de estado-nación.

¿Qué es el Heimat para una persona que no vive permanentemente en un solo lugar o emigró hacia otro país, que puede estar comunicada al instante con gente de todo el mundo y que consume productos de varios orígenes distintos? Muchos encuentran la idea de ser «ciudadanos del mundo» algo atractivo y hasta lo ven como un ideal a seguir en una realidad cada vez más cosmopolita. Pero ese ideal no parece poder ofrecer una respuesta satisfactoria a determinadas problemáticas, como la de la falta de arraigo.

De esta manera, hay personas que experimentan el sentimiento de no ser de ningún lugar, de carecer de una pertenencia a un sitio en particular, y al fin deciden «echar raíces». Después de todo, el Heimat ofrece una estabilidad e identidad cuya obtención de otro modo sería quizá problemática, y constituye en última instancia una referencia existencial a partir de la cual una persona puede desarrollarse y afirmarse en el mundo.

Desde esta perspectiva, no es difícil comprender que actualmente buena parte de las sociedades de muchos países europeos sientan miedo y rechazo ante los desafíos y problemas que trae aparejados la globalización. La solución para estos sectores consiste a menudo en volver a las viejas cosas conocidas, que justamente por ser viejas y conocidas otorgan cierta sensación de seguridad: fronteras nacionales, valores tradicionales, sociedades culturalmente homogéneas, etc.

Más allá de que estas nuevas reacciones frecuentemente derivan en violencia y constituyen un gran desafío para los sistemas políticos establecidos en Occidente, podemos verlas en el fondo como un intento por querer recuperar estabilidad en un Heimat que ofrezca arraigo y refugio frente a la inestabilidad y alienación que se impone en el mundo globalizado. Sin embargo, aunque abundan razones válidas para criticar al sistema, parece poco probable que muchas de las alternativas propuestas sean capaces de aportar soluciones de fondo.

Die andere Heimat - Chronik einer Sehnsucht
Escena de Die andere Heimat (La otra Heimat), última de varias series de películas que reciben el título general de Heimat, una reflexión sobre el significado de éste y sobre la historia alemana a través de la ficción.

V.

Actualmente en Alemania hay quienes van más allá de la idea convencional de Heimat y sostienen que éste puede estar representado por cosas tan triviales como la propia habitación, un bar o un rincón especial de la ciudad. El mundo afectivo que una persona construye en un lugar extraño a modo de hogar y refugio bien puede entenderse también como un Heimat. De alguna manera, en estos casos el peso de lo simbólico ya no recae tanto en lo espacial o geográfico -la tierra, lo local permanente- sino en múltiples formas que van desde lo material hasta lo inmaterial, y que responden a construcciones individuales antes que colectivas.

En realidad este tipo de ideas no son algo especialmente novedoso, ya que generalmente podemos hallarlas contenidas dentro de la concepción tradicional del Heimat. La diferencia está en que actualmente al haber cobrado cierta autonomía respecto de la tradición han suscitado una mayor atención. Las palabras del popular cantante alemán Herbert Grönemeyer en su canción Heimat (1999) pueden considerarse toda una síntesis de esta manera de pensar:

Heimat ist kein Ort, Heimat ist ein Gefühl. 

Heimat no es un lugar, Heimat es un sentimiento.

Se ha llegado a hablar también de la propia lengua alemana como un Heimat. Ya en el siglo XIX el lingüista Wilhelm von Humboldt decía que «el verdadero Heimat es en realidad la lengua», cuya pérdida produce alienación más fácil y rápidamente que otras cosas. La lengua y la cultura maternas representan para quienes deben emigrar o exiliarse un Heimat en el cual pueden hallar su hogar en medio de una cultura ajena.

La concepción tradicional del Heimat, que hunde sus raíces en la sociedad premoderna alemana, va entonces cediendo lugar a una reflexión con una perspectiva más amplia, que lo enriquece y actualiza. Se puede decir que la caracterización clásica del Heimat anclada en lo geográfico se ha debilitado en la actualidad como algo excluyente.

VI.

El territorio es percibido como Heimat únicamente a partir de la relación que una persona o comunidad establece con él. Y en esa relación la cultura juega un papel decisivo. La religión, la lengua, los mitos, el arte, le dan sentido al Heimat, son parte de él. Por eso, un territorio sin sus historias, sin sus canciones, es un territorio vacío e inhóspito.

Y ante la ausencia de territorio, el Heimat asume otras formas. La idea cristiana de «patria celestial», una tierra ubicada en una dimensión espiritual donde se halla la paz y el descanso de las penurias del mundo, ha jugado un papel muy importante entre los alemanes del Volga por ejemplo, con su historia de migraciones y pérdidas.

En los pueblos nómadas, por su parte, adquieren gran importancia los aspectos comunitarios y las tradiciones en la conformación de una referencia existencial asimilable a lo que aquí venimos llamando Heimat. Su vínculo con la tierra es, por el modo de vida que llevan, muy distinto al que establecieron los pueblos sedentarios.

De manera similar, en la cultura judía pueden destacarse las tradiciones y lo comunitario como ejes alrededor de los cuales se configura una concepción muy propia del Heimat. La idea de una tierra prometida, que atraviesa fuertemente su religión y su cultura, influye de manera singular en la relación con el espacio que habitan. En Alemania puede entenderse esta característica como un motivo de conflicto en el entendimiento con el resto de los alemanes a partir del surgimiento de los nacionalismos en el siglo XIX.

La Cumbrecita
La Cumbrecita es un pequeño pueblo serrano en la provincia de Córdoba, Argentina, que al igual que la cercana Villa General Belgrano fue fundado por alemanes que quisieron darle una impronta centroeuropea, una forma de sentirse como en su Heimat.

Respecto a los grupos de inmigrantes y sus descendientes que aún conservan una identidad ligada al país de origen, puede aplicarse mucho de lo expuesto en estos últimos párrafos. La colectividad alemana en la Argentina y otros países sin duda halla en lo comunitario y en el sostenimiento de sus tradiciones una forma de habitar un Heimat, con Alemania como referencia utópica y siempre presente.

Lo dicho hasta aquí alcanza para hacerse una idea de la multiplicidad de factores y elementos que simultanea o separadamente se manifiestan en determinadas ideas de Heimat. Hoy en día resulta evidente que las experiencias pueden ser muy personales y variadas, contrariamente a los relativos consensos que parecieran haber existido en otras épocas.

A modo de cierre.

A lo largo de este ensayo seguramente ha quedado de manifiesto cómo el concepto que nos ocupa atraviesa la cultura alemana de punta a punta. Sería posible seguir profundizando desde diversas disciplinas del conocimiento, pero ante la vastedad de un tema semejante la imposición de límites ayuda a hacerlo más inteligible. Espero entonces haber podido transmitir con claridad en estas líneas lo fundamental del significado de Heimat, no sin advertir que el tema está lejos de agotarse.

Quedan algunas cuestiones sobre las que sería interesante reflexionar a partir de lo ya dicho. Al principio hablé de tres categorías que sustentan la idea de Heimat: el espacio, la comunidad y la tradición. Ya hemos visto cómo en el mundo actual lo espacial se ha visto relativizado, lo cual dio fuerza en Alemania a concepciones de Heimat distintas de la idea convencional, que se abren a posibilidades sobre las que no se había pensado mucho anteriormente.

Respecto a las otras dos categorías, la de la comunidad y la tradición, se puede decir que también han quedado relativizadas o incluso que se hallan en crisis. El modo de vida urbano y cosmopolita que en la actualidad se impone cada vez más en el mundo afecta con sus problemáticas y complejidades a lo que entendemos convencionalmente como vida en comunidad.

Esto último genera algunos interrogantes, como por ejemplo en qué medida la cultura de consumo y las formas de asociatividad surgidas a partir de la revolución de las comunicaciones favorecen o no la idea de comunidad. O, para decirlo de otro modo, si éstas satisfacen la necesidad del ser humano por vivir en una, especialmente si consideramos los efectos del individualismo en tanto mentalidad dominante y la soledad como fenómeno extendido en las grandes ciudades.

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En la Alemania actual las tradiciones son cultivadas con dedicación por mucha gente para la cual el Heimat está lejos de ser un concepto abstracto y distante.

La tradición, por su parte, no puede ser pensada como algo separado de la comunidad, por lo tanto su continuidad se ve afectada cuando el principio de comunidad sufre algún cambio o es puesto en crisis. Con la palabra «tradición» me refiero al conjunto de valores compartidos, bienes culturales y costumbres transmitidas de generación en generación, que participan en la configuración de una identidad colectiva dentro de la comunidad.

Desde la perspectiva en la que he venido reflexionando no sería extraño advertir en buena parte de los problemas y conflictos que se viven actualmente en el mundo occidental, la crisis de al menos una de las tres categorías fundantes del Heimat. Esto me lleva a pensar en la necesidad imperiosa de conciliar la idea de Heimat con el presente para hallar una posible respuesta a aquellas cuestiones de las que los actores de la globalización se han desentendido o no son capaces de resolver.

Sin dudas podemos identificar en el Heimatbewegung, como hemos visto, una reacción temprana a la enorme ruptura que supusieron el racionalismo y la revolución industrial, científica y tecnológica respecto a determinadas condiciones que se habían mantenido más o menos estables durante generaciones en Alemania. Dicha reacción podrá ser evaluada en su complejidad considerando sus efectos en la historia y en la sociedad en la que se desarrolló; pero más allá de eso es preciso reconocer que la modernidad de alguna manera ha olvidado al Heimat, no ya como parte de un mero conjunto de valores tradicionales sino como problema existencial ineludible.

Por eso, la pregunta por el Heimat sigue teniendo actualidad. Ha marcado a la cultura alemana durante buena parte de su historia, y hoy en día sigue haciéndose presente. A pesar de los abusos de los que ha sido objeto muchas veces y de las polémicas que aún en la actualidad sigue suscitando en Alemania, la vigencia de esta idea demuestra que en el fondo es producto de un anhelo que excede los límites de la cultura y la ideología de una época.

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