Había una vez…

Es notable cómo las tres palabras que titulan este trabajo son capaces de decir tanto. Difícilmente no remitan en forma instantánea a la infancia y los cuentos de hadas, tan arraigados en la memoria colectiva. Precisamente de eso quiero hablar en las siguientes líneas, de los cuentos de hadas y de los artífices de un fenómeno que los volvió parte inseparable del patrimonio cultural de todo Occidente.

Los hermanos Grimm, Jacob Ludwig Karl (1785-1863) y Wilhelm Carl (1786-1859), nacieron en la localidad de Hanau, en el actual estado federado de Hessen, Alemania. Son famosos mundialmente por su recopilación de cuentos de la tradición oral alemana publicada bajo el nombre de Kinder- und Hausmärchen (Cuentos para la infancia y el hogar), aunque comúnmente es conocida como Cuentos de hadas de los hermanos Grimm

Schneewittchen (Blancanieves), Hänsel und Gretel (Hansel y Gretel), Rotkäppchen (Caperucita Roja), Das tapfere Schneiderlein (El sastrecillo valiente), Dornröschen (La bella durmiente), Daumesdick (Pulgarcito), Aschenputtel (La Cenicienta) y Die Bremer Stadtmusikanten (Los Músicos de Bremen) son sólo algunos de los títulos más conocidos de dicha recopilación (que llega a 200 en su edición de 1857), y se encuentran entre lo más difundido de la literatura infantil de todos los tiempos.

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Jacob (de pie) y Wilhelm Grimm

Sus fuentes fueron los recuerdos de su propia infancia y la de sus amigos, la gente del pueblo y una mujer que les proveyó una gran parte de los cuentos. Al transcribir procuraron conservar no sólo la trama original, sino también el tono y las expresiones de quienes narraban las historias, estableciendo una metodología que se volvió la base para los estudios folklóricos. De esta manera lograron una obra sin precedentes y de amplia repercusión.

Hombres de su tiempo, y animados por ideas liberales, los hermanos Grimm actuaban con un sentido patriótico intentando rescatar las raíces culturales de Alemania en el contexto de la invasión de Napoleón a su país. No eran los únicos, pues muchos artistas, escritores y estudiosos contemporáneos a ellos compartían el mismo interés en las diversas manifestaciones folklóricas, las leyendas y el pasado de Alemania. Un interés muy propio del espíritu romántico.

Dos escritores con los que los hermanos Grimm tenían un vínculo, Clemens Brentano y Achim von Arnim, publicaron entre 1806 y 1808 una colección de Volkslieder (canciones populares alemanas) con el nombre de Des Knaben Wunderhorn. Esto impulsó a Wilhelm y Jacob a hacer lo mismo unos años después con sus Märchen (cuentos de hadas) en dos tomos, en 1812 el primero y 1815 el segundo.

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Portada de la segunda edición de Kinder- und Hausmärchen (Cuentos para la infancia y el hogar) ilustrada por Emil Ludwig Grimm. La escena corresponde al cuento Brüderchen und Schwesterchen (Los dos hermanitos).

Contrariamente a lo que suele creerse, los hermanos Grimm no se consideraban escritores para niños, por eso en un principio se resistieron a que sus cuentos fuesen ilustrados. Además, los relatos solían tener un carácter cruel o alusiones sexuales poco aptas para el público infantil. Pero las quejas recibidas por este motivo sumadas al éxito que tuvo la edición inglesa con ilustraciones, los persuadió de cambiar de actitud.

En 1819, la segunda edición de Kinder- und Hausmärchen, corregida y aumentada, llevó en su portada un grabado de un artista con apellido familiar: Ludwig Emil Grimm, el tercer hermano. Posteriormente, una edición especial con varios grabados de Ludwig, esta vez sí, dirigida a los niños, fue la que produjo el verdadero fenómeno cultural en el que se convirtió la obra.

Para dicha edición especial, publicada en 1825, Jacob y Wilhelm seleccionaron 50 historias, muchas de las cuales tuvieron que ser alteradas por causa de lo mencionado más arriba. Así, en la versión original de Blancanieves es la propia madre y no la madrastra de la protagonista quien intenta matarla, y también es la madre de Hansel y Gretel quien los abandona en el bosque. En La Cenicienta, por su parte, se omitió la parte en que las hermanas de la protagonista se cortan un dedo o parte del talón para que les entre el zapato. Aún así, es curioso que cuentos como Von dem Machandelboom (El enebro), con sus escenas de decapitación, descuartizamiento y canibalismo, quedaron incluidos.

La bella durmiente
Ilustración de Emil Ludwig Grimm para Dornröschen (La bella durmiente).

Un aspecto negativo que se señala de la alteración de los cuentos en las sucesivas ediciones es la pérdida de la frescura y la voz individual de los narradores que puede apreciarse en la primera edición. En eso radicaba la novedad y la importancia del trabajo de los hermanos Grimm, que se distinguía de recopilaciones anteriores. Por otro lado, el éxito de los cuentos en su versión escrita hizo que de un modo no buscado e imprevisto fueran reemplazando la tradición oral, que seguía viva en aquella época.

Por sus recopilaciones de cuentos y leyendas, así como por su labor docente y de investigación lingüística, los hermanos Grimm son reconocidos como fundadores de la filología alemana. A Jacob se debe la formulación de la ley Grimm, sobre la evolución de las lenguas germánicas y del armenio.

En 1838 comenzaron a trabajar en el Deutsches Wörterbuch (Diccionario Alemán), que buscaba reunir todas las palabras alemanas, «de Lutero a Goethe», reflejando su etimología, sus variantes históricas y su desarrollo semántico. Estaba ilustrado además con proverbios y aforismos.  El primer volumen fue publicado en 1854, pero el ambicioso proyecto recién fue concluido más de un siglo después, en 1961.

Die Gänsemagd
Ilustración de Emil Ludwig Grimm para Die Gänsemagd (La pastora de ocas).

Hoy en día existen infinidad de adaptaciones literarias y audiovisuales de los cuentos recopilados por Wilhelm y Jacob que buscan ponerlos en sintonía con ideas, valores y formas de percibir propias del mundo actual. Pero es importante no perder de vista las versiones originales, cuyo sentido parece estar cada vez más olvidado. Lo mismo puede decirse de todos los cuentos de hadas en general, independientemente de su origen.

En ese sentido quisiera destacar una interesante edición de los cuentos en castellano realizada por la Editorial Antroposófica a propósito de los 200 años de la primera, que busca reproducir fielmente el texto original así como su espíritu. Dicha editorial toma en consideración los lineamientos de la pedagogía Waldorf, que otorga una gran importancia a los cuentos de hadas en la educación y desarrollo de los niños.

También puede leerse online la colección completa de los cuentos en varios idiomas en una excelente página que permite incluso comparar las diferentes traducciones con el alemán. En este enlace puede accederse a la misma.

Los cuentos de hadas (en alemán Märchen) son hoy en día un objeto serio de estudio por la riqueza y simbolismo que encierran, y se prestan a numerosas interpretaciones de tipo psicológicas y antropológicas. Los de los hermanos Grimm en particular se destacan por su fuerte arraigo en la cultura popular de Occidente, y constituyen un valioso legado que hunde sus raíces en la Edad Media y en fuentes aún más antiguas, continuándose hasta el presente.

Hänsel und Gretel
Ilustración de Emil Ludwig Grimm para Hänsel und Gretel.

Pero ese legado parece ser algo cada vez más ajeno a los niños de hoy en día, quienes en el mejor de los casos acceden a películas e historias que parodian o hacen humor con los cuentos de hadas sin haber conocido antes los originales. El diálogo con la tradición y su continuidad o ruptura son alternativas siempre presentes en tanto que la misma está sujeta a la historia y desarrollo de las sociedades. Sólo cabe preguntarse hasta qué punto la ruptura puede dar lugar a algo nuevo y en algún sentido superador, o no deja más que un vacío difícil de llenar.

En la cultura occidental contemporánea está muy presente la idea de que hay que «desmitificar» todo, y por lo tanto es necesario deshacerse de las creencias en torno a lo mágico y los seres sobrenaturales. O incluso derrumbar las figuras de la princesa y el príncipe azul porque son percibidos como parte de una mentalidad arcaica y contraria a valores como la igualdad entre el hombre y la mujer, tal como se la concibe hoy en día. Pero ese tipo de pensamiento ignora o niega la dimensión simbólica y arquetípica que encierran los cuentos de hadas, así como las funciones afectivas e inconscientes que ponen en juego.

El estudio de los cuentos de hadas y su significado profundo es un campo enorme y fascinante que involucra a varias disciplinas. Pero cualquier lector atento, aún lejos de toda erudición, podrá percibir sin más auxilio que su sensibilidad e imaginación, que enseñan mucho acerca de los problemas y la naturaleza del ser humano, del amor y de la vida. Acercarse a ellos desde una mirada renovada y narrárselos a los niños es disfrutar de las virtudes de un tesoro inagotable, sin tiempo ni fronteras.

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