La música olvidada

Cuando se trata de música folclórica alemana o Volksmusik (*), muchas personas tienen en mente cierto estereotipo asociado a fiestas de la cerveza, Dirndl (vestidos típicos bávaros de mujer) y el inconfundible sonido de acordeones, entre otras cosas. Existen en la Argentina varios grupos o músicos solistas que animan las fiestas de la colectividad con un repertorio de música folclórica y popular alemana, configurando un escenario relativamente pequeño pero de bastante actividad que incluye además de numerosas presentaciones en vivo, la edición de discos y difusión en programas de radio.

Pero aquella música no bailable o propia de una fiesta hoy en día por lo general queda afuera, ya que casi no hay ámbitos donde se la interprete, y no parece haber mucho interés en ella. Por eso quiero llamar la atención de los músicos y las instituciones educativas, entre otros actores de la colectividad, sobre la necesidad de revalorizar la Volksmusik y la música alemana en general como un tesoro cultural más allá de los grandes eventos sociales.

Alemania tiene una cultura muy musical, de rica tradición, que en manos de músicos profesionales y aficionados se hace muy presente no sólo en salas de concierto y otros lugares públicos como bares e iglesias, sino también con frecuencia en encuentros familiares. En la colectividad alemana en la Argentina eso mismo podía verificarse décadas atrás -hoy en mucha menor medida- en los varios coros, grupos instrumentales y músicos solistas que existían. Mas modestamente, pero no menos significativamente, la presencia de instrumentos o un humilde Liederbuch (libro de canciones) en las bibliotecas de muchas casas nos da la pauta de que allí también se hacía música.

Con el tiempo, las sucesivas crisis y el largo declive de la cultura y la educación en la Argentina influyeron en el cambio de costumbres, y muchas de las prácticas musicales características de la cultura alemana se fueron olvidando o han perdido fuerza. Por eso, apenas una pequeña parte del repertorio popular y folclórico se sigue cultivando.

Sería una lástima que esa característica tan valiosa se pierda en el país. No puedo dejar de mencionar en estas últimas consideraciones a la música popular alemana compuesta en el siglo XX, pero ella merece un capítulo aparte.

No quisiera finalizar sin traer a colación a una artista berlinesa llamada Tine Kindermann, que reside en los EEUU. Hace unos años ella tomó viejas canciones del repertorio alemán y les dio un enfoque muy interesante que las hace parecer extrañas y a la vez fascinantes, casi como una novedad, logrando una gran repercusión con su trabajo. Quizá pueda servir de ejemplo e inspiración a otros músicos, para que se animen a explorar el repertorio tradicional desde una mirada distinta, actualizándolo y confiriéndole un nuevo atractivo.

Nota: varias de las imágenes que se muestran en el video corresponden a figuras esculpidas y dioramas realizados por la propia artista basados en relatos del folclore alemán (uno de esos dioramas también ilustra la portada de este artículo).

(*) Cuando hablamos de Volksmusik (y en general de las músicas tradicionales en Occidente), debemos tener presente que hay una convivencia  e influencia recíproca con la música popular y académica. En el caso del cancionero tradicional alemán más frecuentado podemos encontrarnos con músicas de orígenes diversos, desde la estrictamente folclórica tal como se la define académicamente (caracterizada como de origen rural, de autoría anónima y transmisión oral, entre otras características) hasta la popular (de raíz ciudadana y autoría conocida).

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